En sus Stromata Clemente de Alejandría aborda diferentes tópicos relacionados con la formación espiritual cristiana, pero abundan los excursos y las comparaciones.
En una de esas digresiones da cuenta, casi de manera aislada entre los autores antiguos, no solo de que existían tres tipos de escrituras egipcias (las que hoy denominaríamos jeroglífica, hierática y demótica), sino de que además había signos fonéticos.



