Aunque algunas obras previas incluyeron xilografías del alfabeto copto, esta es la primera que lo acompaña de una descripción algo rigurosa y que correctamente lo atribuye a los coptos de Egipto (pese a nombrarlo también, erróneamente, «jacobita»). Los huecos en la página de la izquierda estaban destinados a ser rellenados manualmente con las palabras en copto ya que no se habían fabricado todavía tipos móviles para este alfabeto.
Lo más probable es que Ambrogio degli Albonesi naciera en Pavía en 1469 y adoptara después, como nombre de humanista, Teseo. Tras un período de estudios en Milán regresó a Pavía donde se doctoró en Leyes. Sin embargo, rechazó puestos civiles e ingresó en la Orden de San Agustín, lo que le llevaría a trabajar en Roma en el círculo cercano a León X. Allí empezó a estudiar hebreo con los eruditos judíos de la ciudad, y probablemente entre ellos se encontrase Obdías Sforno, el maestro de J. Reuchlin. Cuando llegó una misión maronita a entrevistarse con el Papa, Ambrogio fue parte de la comisión dedicada a traducir el misal siriaco de los legados y con uno de ellos, el joven subdiácono Elías bar Abraham, aprendió arameo y árabe. Tras la muerte de León X en 1521 Ambrogio regresa a Pavía con la intención de publicar un salterio siriaco pero el saqueo de la ciudad en 1527 destruye su biblioteca y su proyecto. Comienza de nuevo a recopilar materiales y se mueve entre Reggio, Ferrara, Roma y Pavía; en sus viajes toma contacto con G. Postel, maestro de importantes semitistas como G. Le Fèvre de la Boderie. Finalmente no llegará a componer el salterio siriaco que pretendía pero en su lugar creará con la ayuda del impresor G. M. Simonetta su Introductio in Chaldaicam linguam, Syriacam, atquem Armenicam en 1539, un año antes de morir.



