Flavio Josefo fue un autor judío que residió en Roma y allí escribió toda su obra en griego. En su «Contra Apión», una obra de polémica sobre los orígenes y la antigüedad de los judíos, transmite algunos de los pasajes más completos de Manetón. Esta es la primera edición impresa de las obras de Josefo en griego, al cuidado de Arndt van Eyndhouts (Arnoldus Arlenius, ca. 1510-1582).
Manetón fue un sacerdote egipcio de época ptolemaica que debió de contribuir a la instauración del nuevo culto a Serapis, una divinidad sincrética que aunaba las tradiciones locales egipcias con las de los gobernantes extranjeros griegos. Dada su posición y conocimientos, Manetón fue uno de los mediadores necesarios en la creación de la cultura híbrida del Egipto helenístico. Se le atribuye la autoría de diversos textos, pero su obra más importante son los Aegyptiaca, una suerte de historia de Egipto de la que podemos hacernos una idea gracias a las citas del historiador judío Flavio Josefo y las listas de grupos de reyes ―las conocidas como “dinastías”― transmitidas por cronógrafos cristianos como Eusebio de Cesarea o Jorge Sincelo, muy posteriores. Antes del desciframiento del jeroglífico, Manetón fue prácticamente la única fuente propiamente egipcia sobre el Egipto antiguo, condición que lo convirtió en un autor lo suficientemente sugestivo como para que proliferaran manipulaciones o falsificaciones de su obra, entre las cuales sin duda ocupa un lugar destacado la de Annio de Viterbo.
El ejemplar perteneció al humanista Diego de Covarrubias (1512-1577), a cuya mano corresponden las anotaciones.



