Tras sus otros tratados (Prodromus coptus y Lingua Aegyptiaca restituta), la actividad de Kircher sobre el Egipto antiguo se vio aplazada hasta que el papa Inocencio X le encargó el estudio y restauración del llamado obelisco panfilio, en la Piazza Navona, lo que dio pie a su primera obra estrictamente dedicada a los jeroglíficos (1650). Dos años después vio la luz el primer libro de los tres que conforman su Oedipus Aegyptiacus, en el que plasma de manera más completa su visión de la escritura jeroglífica egipcia. Para él, los textos jeroglíficos serían complejas elaboraciones iconográficas en las que se reflejarían las ideas teológicas y metafísicas de los egipcios, ideas que en su mayor parte compartía el propio Kircher. Su interpretación está cargada de concepciones neoplatónicas y jamás pensó que los jeroglíficos pudieran usarse para algo no fuera un saber elevado y esotérico, lo que resultó un claro error.
Exposición sobre la visión de Egipto a través de la historia, antes del desciframiento de los jeroglíficos
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Kircher y el egipcio
Título: Oedipus Aegyptiacus, hoc est Vniuersalis hieroglyphicae veterum doctrinae temporum iniuria abolitae instauratio
Autor(es): Kircher, Athanasius
Fecha: 1652-1654
Editorial / Editor: Romae: ex typographia Vitalis Mascardi
Signatura: BG/34074
Formato(s): Libro o monografía
Tema(s): Lingüística, Egipto
También en esta exposición: Una tierra en rojo y negro





