A través de tres subsecciones (religión, Cleopatra y el Nilo) presentamos algunos elementos, realidades o personajes de la cultura egipcia que son conocidos por todos y que forman parte de nuestro imaginario sobre Egipto. Si un aspecto de la religión egipcia ha despertado fascinación, este es sin duda el de las creencias sobre el más allá. Tras la muerte, el alma del fallecido iniciaba un peligroso periplo destinado a alcanzar su «supervivencia». La preocupación por el alma del difunto tras la muerte se refleja en los monumentales complejos fúnebres que los monarcas se hicieron construir, entre los que destacan las pirámides, o en los minuciosos procesos no solo de preservación de los cadáveres -la momificación-, sino de instalación y conservación. La reina Cleopatra es, sin...

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Una historia natural de la Biblia

Título: Physique sacrée, ou Histoire-naturelle de la Bible
Fecha: 1732
Editorial / Editor: Amsterdam : chez Pierre Schenk, [chez] Pierre Mortier
Signatura: BG/20627
Formato(s): Libro o monografía
Tema(s): Biblia
También en esta exposición: Las maravillas de Egipto

Johann Jakob Scheuchzer nació en Zúrich en 1672 y allí murió en 1733, tras ejercer como médico, naturalista, matemático, geólogo, y bibliotecario y director del museo de historia natural. Estudió medicina en Alemania y en Países Bajos. Mantuvo correspondencia con otros científicos de la época, como Newton, y fue miembro de la Royal Society of London. Sus exploraciones y estudios sobre las montañas suizas lo sitúan entre los precursores no solamente del alpinismo sino también de la visión romántica de la montaña como “sublime”; se le considera fundador de la paleobotánica. Asimismo, es el autor de un importante mapa de Suiza.

En su concepción científica conviven Copérnico, la Biblia, los fósiles (de los que tenía una famosa colección) como huellas del diluvio universal, los instrumentos científicos, pero también mitos y tradiciones locales.

El contenido de la Physique sacrée consiste en un comentario “científico” de los versículos bíblicos y lo hace de acuerdo con los conocimientos de su época. Sin embargo, al contrario que l’Encyclopédie, fundamentada en la razón, y a pesar de los conocimientos científicos del autor, se basa en la fe y pretende demostrar que la naturaleza no contradice la Escritura, que el conocimiento científico no desmiente las verdades reveladas. El objetivo final es la glorificación de la creación: «He querido unir la venerable santidad de la revelación con el ornamento y el arte de la naturaleza».

De algún modo, está concebida como una biblia en imágenes, pues contiene nada menos que 750 estampas calcográficas. De hecho, la edición en alemán llevaba por título Kupfer-Bible, es decir, “biblia de cobre” (Augsburgo 1731-1735). Hubo además ediciones en latín y en holandés.

Lo interesante es que las ilustraciones son realmente un elemento indispensable: no son la mera trasposición a imagen del texto, sino que aportan algo más. Si el centro ilustra “literalmente” el texto bíblico, el marco, que cobra un protagonismo pocas veces visto en la ilustración de libros, sirve como vehículo para mostrar los conocimientos científicos.

Por ejemplo, cuando se comentan las plagas de Egipto (Éxodo 7-10), el marco que rodea la escena sirve para presentar la evolución de las ranas desde su estado embrionario, pasando por el de renacuajo, hasta su forma madura. Lo mismo para presentar langostas o tábanos, logrando un efecto óptico casi tridimensional.

Esta lámina ilustra el embalsamamiento de Jacob, padre de José, al modo egipcio (Génesis 50, 1-3). Esto sirve al autor para reflexionar sobre el sentido de esta práctica y las creencias en el más allá, para citar a Heródoto y las tres formas de embalsamar, para cuestionar a este autor griego sobre las sustancias necesarias para el proceso, teniendo en cuenta los datos que ofrecen las momias llegadas a Europa.

Buffon (1707-1788), el gran naturalista del siglo XVIII, criticó vivamente a Scheuchzer por haber mezclado, como ningún otro, la física con la teología y porque su parte sistemática, a pesar de alguna observación valiosa, es inservible. La Physica sacra, en particular, es valorada como un trabajo infantil, hecho más para divertir a los niños que para ocupar a los hombres, debido a una innecesaria acumulación de estampas.