Religión
Ya en la Antigüedad se despertó extrañeza, disgusto y rechazo burlón a la vista de las aparentemente absurdas imágenes de los dioses del antiguo Egipto. La desconcertante cantidad de extraños seres, que eran híbridos de cuerpo humano y cabeza de animal, era para unos una presentación simbólica de misterios llenos de significado; para otros, una irritante contradicción de su idea de cómo debía estar hecho un dios o un panteón
Erik Hornung

Mensa Isiaca o Tabula Bembina
Se trata de una plancha de bronce que representa los misterios de Isis y que actualmente es conservada en el Museo Egizio de Turín, donde fue vista por Champollion. Antes del desciframiento fue uno de los objetos más relevantes para los estudiosos de los jeroglíficos. Sin embargo, se trata de una pieza realizada en Roma en el siglo I d.C. y no de un objeto propiamente egipcio, como los jeroglíficos claramente revelan: pese a estar correctamente realizados, en general carecen de sentido y tienen un valor estrictamente ornamental.
Muchas de las divinidades representadas son fieles a la iconografía egipcia y fácilmente reconocibles: Isis (en el centro), Horus, Thot, Maat, Anubis, Sejmet o Ptah.
La imagen fue reproducida en muchos de los tratados sobre Egipto. Esta procede de Caylus, Recueil d’antiquités egyptiennes, etrusques, grecques et romaines, tomo VII, París 1767.
