Visiones de Egipto
Ilustres viajeros, desde Germánico, de quien nos habla Tácito, tan dispuesto á los azares de la guerra como inclinado á los ocios ilustrados de la paz, hasta los sabios del Instituto que seguían al ejército de Napoleón, recorrieron el Egipto deseosos de contemplar sus pasadas grandezas. […]. Deshecha la patria, decaída la raza, muerta la religión y olvidada la lengua, el Egipto ya solo fué un pasado glorioso que inspiró admiración y curiosidad, y dueños de sus ruinas se consideraron todos los pueblos poderosos. Así vemos conducir sus obeliscos á Roma, sus dioses á Pompeya, Atenas y Bizancio
Eduard Toda
